Quinta herida: LA INJUSTICIA
Surgimiento la herida: Entre los 4 y los 6 años de edad, con el padre del mismo sexo.
Niño que ha sufrido la frialdad del padre del mismo sexo. Por consiguiente, no ha sabido expresarse y ser el mismo con este padre.
Reacciona poniendo limites a su sensibilidad, imponiéndose a mejorar su rendimiento y ser perfecto; Ha bloqueado la expresión de individualidad
Mascara: rígid@.
Recordemos que la máscara es lo que los seres humanos nos colocamos para ser aceptados o para esconder nuestros miedos, debilidades, inseguridades etc.
Experimentar la inequidad es el peor enojo de quien tiene la herida de la injusticia, y es posible identificar a quienes la han vivido en su niñez. Al observar las reacciones desproporcionadas y neuróticas ante alguna situación injusta. Todas las personas en algún momento hemos vivido o presenciado situaciones injustas; sin embargo, a quienes tienen la herida les es imposible lidiar con ello y sus reacciones tienden a la autodestrucción. Una de las características más importantes es su gran temor a equivocarse y su tendencia a buscar la protección, lo cual les trae mucha frustración y su gran reto para sanar es buscar la flexibilidad y la humildad.
Características:
Rígido, negro o blanco.
Ordenado y compulsivo
Autoexigente y perfeccionista.
Quiere ser bueno.
Duro consigo y los demás.
La herida de injusticia en la infancia es un sentimiento profundo de haber sido tratado con frialdad, rigidez y falta de equidad por los padres o cuidadores, especialmente el progenitor del mismo sexo, generando un perfeccionismo extremo, auto exigencia, dificultad para expresar emociones y una máscara de rigidez para protegerse del dolor, llevando a la creencia de que “solo si soy perfecto, seré digno de amor”. Se manifiesta con críticas constantes, comparaciones, falta de escucha y poca atención a las necesidades emocionales del niño, resultando en adultos que buscan validar su valor a través del “hacer” y la perfección, sintiéndose a menudo frustrados y resentidos.
Causas comunes
- Padres fríos y autoritarios: Críticos, exigentes, intolerantes y poco afectuosos.
- Falta de atención emocional: No sentirse escuchado, comprendido o acogido.
- Comparaciones: Ser constantemente comparado con hermanos u otros niños.
- Trato desigual: Percibir que los esfuerzos no son reconocidos o que las necesidades no son atendidas equitativamente.
- Ambiente rígido: Exceso de normas y falta de libertad para ser uno mismo.
Características en la adultez
- Perfeccionismo y autoexigencia: Necesidad de hacer todo “perfectamente” para ser valioso.
- Rigidez y control: Dificultad para mostrar emociones, ser flexible y pedir ayuda; tendencia a la tensión física y mental.
- Ideal de justicia: Búsqueda de la armonía y la justicia, pero a menudo aplicadas de forma implacable a sí mismos.
- Dificultad con el afecto: Pueden parecer fríos o distantes y les cuesta recibir o dar cariño.
- Miedo a la frialdad: Temor a la propia frialdad y a la de los demás.
- Orientación al “hacer”: Valorarse por lo que se logra, no por lo que se es.
¿Cómo sanar?
- Reconocer la injusticia: Aceptar el dolor y la indignación por el trato recibido en la infancia.
- Ser justo contigo mismo: Dejar de exigir perfección y permitirte sentir y cometer errores.
- Expresar emociones: Permitirte sentir y comunicar lo que necesitas, en lugar de reprimirlo.
- Practicar la autocompasión: Cultivar la comprensión y la ternura hacia ti mismo.
- Buscar ayuda profesional: La terapia es clave para transformar esta herida y sanar profundamente.
Fuentes:https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/child-abuse/symptoms-causes/syc-20370864