Cómo liberarte del estado de ansiedad, de la angustia y de las fobias.
(…) Podemos influir sobre el estado de ansiedad y sobre la angustia mediante la respiración, porque cuando es lenta y profunda oxigena el cerebro, tranquiliza el corazón y actúa sobre nuestro plexo solar (el centro emocional).
Para hacerlo estés donde estés, detente e inspira por la nariz mientras imaginas que la fuerza y la paz penetran dentro de ti. Contén la respiración unos instantes y, después, expira al máximo imaginando que la ansiedad, la angustia y el pánico se van totalmente de tu cuerpo para dar lugar a la calma y la paz interior.
Unja vez hayas recuperado tu capacidad de actuar, tendrás que liberar la causa que ha originado ese estado de ansiedad, esa angustia o esa fobia. Mantener un pensamiento de miedo puede engendrar una forma de pensamiento obsesiva.
Se cuenta que, un día, un viajero se perdió, llego al paraíso y se durmió bajo el árbol de los deseos. al despertar, se dio cuenta de que tenia hambre y pensó: cuanto me gustaría tener algo de comer. Inmediatamente, aparecieron ante el deliciosos majares.
Estaba tan hambriento que no se dio cuenta de donde provenían. comió y, una vez saciado, pensó: ojalá tuviera algo que beber. Dicho y hecho, las bebidas aparecieron también ante él. Una vez que se sintió arto y feliz, se preguntó: ¿qué habrá pasado? ‘estoy soñando o hay un fantasma que me está jugando una mala pasada?
Entonces, aparecieron unos fantasmas feroces, horribles y espantosos. El viajero se puso a temblar y, arrastrado por sus pensamientos, se dijo: ya está, ya está, van a matarme. Y los fantasmas lo mataron.
Estos fantasmas solo eran formas de pensamientos llamadas también elementales, a lo que el ser humano da poder, incluso el poder de matarlo.
No tenemos más que mirar a alguien que padece agorafobia y piensa que se va a asfixiar realmente. Puede incluso llegar a morirse si cree que es lo que le va a pasar. Por tanto, es primordial que esta persona tome conciencia de que sus miedos provienen de sus propias creaciones mentales.
Si padeces agorafobia puedes:
- Rodearte de luz blanca que te envuelve de la cabeza a los pies.
- Controlar tus emociones con tu respiración.
Cuando te hayas calmado, puedes repetir esta afirmación hasta cien veces al día si es necesario, para ordenar a esa forma de pensamiento que se vaya:
Soy el único dueño de mi vida y libero y suelto cualquier forma de pensamiento que no sea beneficiosa para mí o para mi entorno. Dios o la energía de Vida y de Sabiduría está conmigo y todo va bien. Ahora estoy en plena posesión de mis capacidades.
También podemos crear formas elementales benéficas al mantener pensamientos que nos son favorables como:
- Ocurra lo que ocurra es siempre para mi mayor bien.
- Soy una persona con suerte en la vida.
- Todo lo que emprendo es un éxito.
Mantener estos pensamientos y cree en ellos firmemente, termina por crear un patrón elemental de protección y de éxito.
Mi esposo acostumbraba a decirme: tú tienes varios dioses buenos que trabajan por ti.
Yo a menudo me digo: Tengo una protección divina. Debo de reconocer que he salido varias veces victoriosa de situaciones que parecían estar en mi contra.
La ansiedad, la angustia y las fobias pueden también provenir de emociones fuertes en las que nos hemos sentido inmovilizados.
En una situación de angustia, es mejor no quedarse solo. Pide ayuda de alguien en quien confíes, mientras sigues utilizando los ejercicios de respiración lenta y profunda. Si necesitas un tranquilizante, tómalo solo de manera ocasional, mientras recibes la ayuda adecuada. El abuso de tranquilizantes crea depresión, además de debilitar la fuerza que necesitas para liberar la emoción responsable de la angustia que intenta salir a la superficie.
Cuando hayas recuperado cierto control, puedes buscar descubrir cuál es el elemento que desencadena el pánico. Si nunca haz liberado emociones fuertes, te recomiendo que acudas a un terapeuta que sea capaz de acogerte en esa emoción.
Es solo en una relación de confianza con este terapeuta que podrás dejar salir las emociones en las que has permanecido estancado.
Sea cual sea el método que elijas, recuerda que hay que acoger esa emoción y no enfrentarse a ella o provocarla. No hacemos que las flores crezcan tirando de ellas.
Podemos afrontar el miedo, pero la ansiedad, la angustia y las fobias deben manejarse. El enfrentamiento solo serviría para endurecer la coraza protectora. El amor y la suavidad permiten que el caracol salga de su concha.
Si ya te has liberado de unas emociones fuertes, podrás seguir tu solo con las etapas siguientes; si no, será mejor que acudas a un terapeuta competente.
Busca encontrar la emoción de tu pasado en la cual te haz quedado estancado. Cuando vuelvas a vivir ese doloroso suceso, contacta con el sentimiento que tenías en ese momento. Puede tratarse de un sentimiento de duda, abandono, desvalorización, etc. También puede ser una mezcla de varios sentimientos. Recuerda que un terapeuta competente te ayudara en la búsqueda del origen de esas emociones y podrás sanarlas definitivamente.
Es bueno recordar que las personas que necesitan controlar tanto e imponerse a los demás, actúan así porque tienen miedo.
Fuente CLAUDIA RAINVILLE La Metamedicina.