EPILEPSIA SU ORIGEN
¿Qué es lo que crea la epilepsia?
Epilepsia: dolencia caracterizada por convulsiones o alteraciones temporales de una o más funciones cerebrales.
La crisis de epilepsia se clasifica en dos grupos: Crisis generalizada que provoca pérdida de conciencia y que afecta a todo el cuerpo. Crisis parciales (epilepsia temporal, por ejemplo) que no alteran la conciencia. La epilepsia es también conocida como el gran mal y mal menor.
Gran mal: en esta expresión de la crisis epiléptica, la persona grita, pierde la conciencia, el cuerpo se pone rígido y, después, se inician los espasmos musculares, incontrolables. La respiración es irregular al principio de la crisis. Tras esta, la musculatura se relaja y se recupera el control de la vejiga, de los intestinos, se deja de estar desorientado y confuso. Después se pueden tener dolores de cabeza y ganas de dormir. Unas horas más tarde, puede que la persona no recuerde nada. Si la crisis se prolonga puede resultar fatal.
Su origen: el gran mal está relacionado con un miedo intenso que no se sabe gestionar. Esta intensa emoción tiene como efecto un exceso de estrés, equivalente a una sobrecarga eléctrica. Para no morir (cosa que puede suceder), el cerebro corta la corriente y se pierde así el conocimiento. Las convulsiones responden a la relajación muscular derivada del enorme estrés o de la sobrecarga eléctrica cerebral. Será necesario, en consecuencia, buscar lo que crea este estrés monumental. En la mayor parte de los casos, tendrá que ver con la vivencia de una situación dramática, como escapar de una inundación, a un incendio, a un accidente con muertos, a una guerra, a una situación dramática familiar etc. Por eso esta dolencia afecta mucho a los accidentados con graves traumas cerebrales. También puede tener su origen en la infancia; eventos dramáticos que vieron en la niñez.
El gran mal en los niños: puede provenir de visiones nocturnas que un niño es incapaz de explicar y que lo aterroriza o de conflictos entre los padres, que le crean angustia de perdida.
Por ejemplo, un niño pequeño ve a sus padres pelearse: su madre llora y su padre se va de la casa con un portazo. El niño tiene miedo, es incapaz de recuperar al padre ni de consolar a la madre. Eso le provoca un enorme estrés. Tiene miedo, quisiera arreglar las cosas, pero es incapaz. Cada vez que este asustado y sin capacidad para arreglarlo, podrá tener una crisis de epilepsia. Dicha crisis le permitirá liberar el exceso de estrés.
La persona que sufre de epilepsia puede hacerse esta pregunta: ¿He vivido alguna situación que me haya sumergido en un mar de emociones, al mismo tiempo que me sentía bloqueado para actuar?
Mal menor o crisis de ausencia: provoca la pérdida de conciencia, que puede durar unos 30 segundos, sin movimientos anormales. Es tan breve y discreto que puede pasar inadvertido; la persona puede parecer simplemente ausente, dormitando o simplemente en babia. (estar distraído, ensimismado o sin enterarse de lo que ocurre alrededor). Este tipo de epilepsia afecta, particularmente, a los niños. Puede que tenga que ver con ciertas dificultades de reencarnación. como si el alma del niño necesitara desencarnarse un rato. Esto explica las ausencias, como si fuera miniautismos ocasionales y breves.
Cabe destacar también que la epilepsia puede ser el resultado de un conjunto de causas, no de una sola.
¿Quizás este niño no tenía ganas de nacer?
¿Este niño no quiere crecer?
¿Tiene el niño visiones nocturnas que le dan miedo?
Con la hipnoterapia se puede tratar esta enfermedad con muy buenos resultados, logrando que las crisis disminuyan o que la persona llegue a curarse completamente; todo depende de cada persona, cada caso es particular. También es necesario que los padres participen en el tratamiento psicológico de su hijo o hija, para que puedan ayudarle en su proceso de sanación, son sesiones para los padres donde se trabajan los temas sobre la enfermedad y se les proporcionan herramientas en Programación Neurolingüística PNL. con las cuales pueden ayudar a su hijo en su proceso de sanación.
Fuente: Dra. Claudia Rainville la Metamedicina.